Según la Asociación LGBTIQA+ Diversas, ubicada en Canarias, “la soledad en la vejez es una realidad que afecta a un número significativo de personas mayores en todo el mundo. Este fenómeno va más allá de la simple ausencia de compañía; es un desafío emocional y social que puede tener consecuencias profundas en la salud y el bienestar de los individuos afectados.” Una asociación así los ayuda a visibilizarse, a integrarse, y a “entender que podemos ser parte del plural de la sociedad”, en palabras de José Luis. A este respecto, Fito Ferreiro, reconocido activista LGTBIQ+, señala que el papel de las personas mayores del colectivo es fundamental, como en cualquier otro aspecto de nuestra sociedad, ya que necesitamos gente con experiencia para poder escuchar sus voces.
José Luis explica que hizo cosas en contra de sí mismo, casándose con una mujer. Pero él cuenta que no se arrepiente, porque gracias a esa etapa tiene hijos y familia.
José Luis cuenta que la Fundación 26D, en la que él mismo participa en sus encuentros, es fundamental para sus integrantes. “Las personas del colectivo de 50 años en adelante se sienten fuera de contexto, porque la misma sociedad los va apartando”, asegura, por lo que es vital fomentar estos entornos. Sobre esto, Paco Novo, trabajador social de la Fundación 26D, explica que estos encuentros son importantes “principalmente por la creación de redes”, ya que las carencias de vínculos en las personas mayores del colectivo, “por su propia historia de vida, se acentúan”.
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